El ciclo hidrológico

Acerca del cliclo hidrológico…

El sistema Tierra, un lugar único en nuestra galaxia que reúne las precisas condiciones para poder ser llamado “nuestro hogar”.
Este complejo sistema es autorregulado por grandes ciclos biogeoquímicos que hacen que nuestro planeta funcione como un único organismo balanceado por las interacciones y realimentaciones entre sus partes. Estas interacciones son sumamente complejas y vulnerables a cualquier distorsión en los rangos naturales del sistema.

De todos los grandes ciclos biogeoquímicos, el que tenemos más presente (desde que somos bien pequeños) es el ciclo del agua. El motivo por el cual estamos más familiarizados con él es incuestionable; necesitamos agua para sobrevivir. Además, es quizá el más evidente de todos los ciclos puesto que es el más tangible (tan sencillo como que podemos ver la lluvia, bañarnos en el mar o remojarnos en los ríos).

Antes de continuar hablando del ciclo hidrológico, un pequeño apunte acerca de cómo funciona el sistema Tierra. El sistema Tierra está constituido por cuatro “compartimentos” en los que ocurren diferentes sucesos protagonizados por un grupo concreto de actores: la biosfera (los seres vivos de la Tierra), la geosfera (la roca de la Tierra), la atmósfera (los gases que rodean la Tierra) y la hidrosfera (el agua contenida en la Tierra).

La hidrosfera alberga el agua de la Tierra en todas sus formas, desde agua salada de mares y océanos, hasta el agua de la lluvia pasando por los ríos, aguas subterráneas, hielo (agua en estado sólido) y vapor de agua (agua en estado gaseoso). Pues bien, el ciclo hidrológico es el intercambio de agua en sus diferentes fases (sólido, líquido y gaseoso) a través de la hidrosfera y su intercambio con la atmósfera. En este ciclo apenas existen transformaciones o reacciones químicas, únicamente el agua se desplaza y cambia de estado (transformaciones físicas).

Simplificando (bastante) este ciclo, podría resumirse en las siguientes fases: El Sol aporta energía (calor) y por tanto se produce evaporación. Tras la evaporación, este agua se condensa en la atmósfera dando lugar a precipitaciones. Parte de estas precipitaciones se infiltra y otra parte restante se mueve en forma de escorrentía superficial.
Ésta es una manera muy esquemática de simplificar el ciclo del agua. Para detallarlo  en profundidad habría que hablar acerca de qué ocurre con el agua infiltrada, hacia dónde va el agua de escorrentía, qué influencia tiene el Sol en las diferentes latitudes terrestres y cómo afectan la orografía, los océanos e incluso la rotación terrestre para comprender a fondo la cuestión. Creo que no corresponde en este blog profundizar tanto.

Este ciclo hidrológico, no empieza ni termina en ningún punto, es una consecución de estas fases de manera continuada a lo largo del tiempo, y podemos ver y sentir cambios en los patrones de las diferentes fases. Se hace especialmente llamativa en esta época del año la fase de precipitaciones. Las precipitaciones son lo que conocemos como lluvia o nieve (agua en diferentes estados). Por todos es sabido que cuando comienza el otoño, comienzan las lluvias (por qué en otoño comienzan las lluvias es otro tema que daría para largo, por lo que no entraremos en ello) y con ellas respiramos aliviados por saber que tras el largo y caluroso verano, la naturaleza se apacigua. Se da lugar a la humectación de suelos que tan necesaria es para que continúen con vida las especies vegetales y se recarguen los embalses de los cuales bebemos a lo largo del año. De hecho, el día 1 de octubre en España comienza lo que se llama el año hidrológico.

El año hidrológico es un concepto técnico muy importante en la gestión del agua. Se trata de un periodo de 12 meses en los cuales se toman los datos pluviométricos (los datos de cuánto ha llovido y nevado) en una región hidrográfica concreta. Estos datos se estudian y se analizan para poder calcular el agua disponible para poder abastecer a las poblaciones de una zona determinada. Al igual que las estaciones del año cambian en función de en qué lugar del planeta nos encontremos, los años hidrológicos no comienzan a la vez en todas partes del globo.

Aunque el otoño nos acorta los días, nos trae frío y hace que nos cueste algo más salir de casa, es un momento precioso en el que ocurren cosas maravillosas en la naturaleza. Como comentamos en otro post, el cambio de color de las hojas de los árboles, la aparición de setas, los bosques preparándose para el invierno, las lluvias y su olor… son momentos mágicos para salir a conocer la naturaleza, y en las rutas de Wildtracani ampliamos y disfrutamos todos estos conocimientos en cada una de nuestras salidas.

Si bien he querido acercar un poco la parte más técnica de esta cuestión, se hace complicado esquematizar y simplificar uno de los procesos fundamentales que dan vida a todo un planeta… Para hacerlo en detalle es necesario hablar de cuencas hidrográficas, profundizar mucho más acerca de las aguas subterráneas y describir los movimientos superficiales del agua (también de cómo influye la nieve al derretirse)  y de cómo migra hacia unas u otras regiones hidrográficas… espero haber abierto el apetito a profundizar y puntualizar en cada uno de los procesos y que podamos compartirlos pronto en las rutas dedicadas a ello.

Por Alicia Jurado López – Especialista en Educación ambiental y guía de naturaleza.

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