La berrea en el valle de Iruelas – por una berrea sostenible

La berrea en el valle de Iruelas: para los amantes de la naturaleza o cualquier persona que tenga curiosidad por conocer lo que acontece durante la berrea del ciervo, os dejamos unas sencillas explicaciones de este asombroso acontecimiento que nos brinda la naturaleza.

La época del celo del ciervo, denominada “berrea”, tiene lugar durante los meses de septiembre a octubre, tras un largo periodo de reposo sexual. La sincronicidad en la berrea es determinante y se genera una trama de factores predisponentes y determinantes que culminan en el apareamiento.

Entre ellos, cobra especial importancia el acortamiento de las horas de luz que ya se va notando en los días de septiembre. De hecho, es el único factor predecible, año tras año, en nuestro sistema solar, cuanto más alejado de la línea del ecuador: es el fotoperiodo.

Otros factores, como la temperatura, las lluvias y el alimento no solo condicionan la reproducción, sino la supervivencia y determinan las épocas de los nacimientos, para el ciervo en primavera, igualmente para el corzo, el gamo, el rebeco, el muflón y la cabra montés, todos ellos ungulados herbívoros que forman parte de nuestra fauna silvestre.

Durante la berrea, asistimos a una sinfonía con el bramido de los ciervos, la “sonata de apertura”, que meses más tarde en primavera, concluye en el “allegro vivo” con los partos, un éxito reproductivo cuyo objetivo es perpetuar la especie.

En berrea podemos escuchar no solo este conocido sonido denominado bramido, sino también el sonido de los encontronazos,  los choques de las cuernas, observar como marcan el territorio con la orina y con sus glándulas preorbitales restregándose en los piornos, los cambriones y las escobas de retama.

Todo este proceso culmina meses más tarde, en primavera, con los nacimientos de los cervatillos.  Es sin duda el momento más oportuno para la crianza y supervivencia de las crías, cuando los pastos verdean, la hierba es alta en proteína, el agua está disponible en los arroyos, los ríos y las charcas, de forma que las madres producirán la leche que necesiten sus crías tanto en cantidad como en calidad. Todo este verdor lo aprovechan las crías para “comistrajear” aquí y allí, siguiendo al rebaño, imitando a las madres, hasta que finalmente la leche se agota y se nutren como sus congéneres los adultos.

La Berrea en La Reserva Natural del Valle de Iruelas, en Ávila, acompañados de un guía de naturaleza, desde un observatorio natural, es un lujo. Conocer el territorio, las querencias de los animales, explicar lo que está ocurriendo en vivo y en directo, de la mano de un especialista en fauna, nos permite disfrutar de este espectáculo en alta fidelidad.

El valle de Iruelas, una de las joyas que alberga las estribaciones de la Sierra de Gredos, nos deleitará con sus paisajes panorámicos mientras presenciamos la berrea: pastizales, piornales, cambrionales de altura, impresionantes ejemplares de pinos laricios y silvestres, bosquecillos de robles, rodales de olmos, castaños, tejos, preciosos enebros, abedules, y los bosques de galería que discurren por todas las gargantas y arroyos.

Durante la berrea, nos explicarán sobre cómo actúan las feromonas que liberan las hembras y los machos, porqué se forma la mancha ventral de los machos, para qué marcan el territorio, las ventajas de la  sincronizanización del celo en las hembras, el comportamiento del venado, las peleas, la importancia de las cuernas, la importancia de reunir un harem de hembras…y más curiosidades que irán surgiendo sobre la marcha.

La Reserva Natural del Valle de Iruelas, en Ávila, es un lugar de gran belleza y biodiversidad, donde asistir a la berrea de montaña , disfrutar y aprender acerca del comportamiento de los ciervos durante esta experiencia.

Por Elena Gil de Sola de Veyssière

Gerente Wildtracani, veterinaria de fauna silvestre

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