• Descubriendo el Valle de Iruelas

DESCUBRIENDO EL VALLE DE IRUELAS

Nos encontramos en el límite oriental de la Sierra de Gredos, en la provincia de Ávila, un enclave muy especial: el Valle de Iruelas.

Este valle está drenado por numerosos arroyos, siendo el principal el llamado río Iruelas que es, a su vez, un afluente del río Alberche.

Esta garganta del valle de Iruelas se caracteriza por su escasa alteración antrópica, su elevado valor paisajístico, sus numerosos “microclimas” dentro de un mismo valle y su gran biodiversidad. Además, alberga un importante patrimonio cultural debido a que hasta hace no mucho, era hogar de resineros y piscicultores.

A mediados del siglo pasado, donde actualmente encontramos el Núcleo de Turismo Rural, vivían, en esas mismas casas los habitantes del poblado de Las Cruceras, un pueblo resinero fundado a raíz de la construcción de la fábrica de maderas y resinas. Este poblado, aún conserva la arquitectura y la esencia de aquel tiempo en el que además, se construyeron y explotaron unas piscifactorías dedicadas a la producción de trucha. Estas piscifactorías, todavía siguen en pie, aunque lógicamente sin actividad.

Mucho antes que todo esto (hace aproximadamente 60 millones de años) ni siquiera existían las montañas de Iruelas. Esta zona fue originada por un proceso geológico llamado orogenia alpina. Este suceso se produjo cuando las placas litosféricas euroasiática y africana comprimieron a su avance la placa ibérica (que en aquel momento no sólo contenía la Península Ibérica). Al comprimir la placa ibérica, toda la zona central se “arrugó” formando valles y montañas y así fue como nació el Valle de Iruelas.

Debido a todo ello, se originó un territorio muy especial caracterizado por la presencia de numerosos arroyos y pliegues dentro de un mismo valle. Esto, sumado a la diferencia altitudinal del punto más bajo al más alto de este lugar (730 m embalse de El Burguillo, 1959m Cerro de la Escusa) provoca la aparición de diferentes pisos bioclimáticos vegetales y diferentes microclimas que hacen que este Valle albergue a más de 600 especies vegetales, más de 200 vertebrados e innumerables invertebrados. De la presencia vegetal pueden destacarse árboles milenarios, bosques de ribera en estado salvaje y el castañar más grande de Europa (El castañar de El Tiemblo). De las especies animales que habitan este mágico paraje hacemos una importante mención a la imponente colonia de buitre negro (la más importante de Castilla y León) que podemos ver sobrevolando el cielo y la majestuosa águila real.

Todo esto, propició que sus casi 9.000 Ha fueran declaradas como Reserva Natural de Castilla y León en el año 1996 y posteriormente fuera declarado como ZEPA (Zona Especial Protección para las Aves) por la Red Natura 2000, sin duda la red de espacios naturales protegidos más importante de toda Europa. Un par de años después fue además (por si lo anterior fuera poco) declarada como Reserva Fluvial Nacional debido a, como se ha indicado antes, la magnífica conservación de este entorno.

Desde olmos hasta pinos, de rebollos a chopos, de castaños a tejos… es impresionante la variedad de especies y ecosistemas que alberga el Valle de Iruelas.

Las incontables aves forestales que nos regalan su canto a nuestro paso, las esquivas nutrias, el corzo o “duende de los bosques”, el espectáculo de la berrea de los ciervos que campean por el valle, el rumor constante del agua y su cielo estrellado.

El valle de Iruelas, es sin duda uno de los lugares más especiales y mejor conservados del territorio nacional y evidentemente, es un gran paraíso para amantes de la naturaleza.

Invitamos a toda persona sensibilizada con el medio natural a que venga y conozca desde dentro y de primera mano todo aquello que con palabras es difícil describir. Sin duda, hay sensaciones y lugares que hay que vivir para entender y el Valle de Iruelas es uno de ellos.

Por Alicia Jurado López

Guía de naturaleza – especialista en educación ambiental.

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